Plano medio corto

Ojos traspapelados en alguna perdida bitácora

dolientes

suspendidos

enmarañados en la desnudez.

 

El trípode en el borde de la cama

intentabas un plano entero mientras me hacías preguntas

poesía, vacíos existenciales, locura

no recuerdo.

 

Encendí un cigarrillo y te arrojaste a mi lado

se detuvieron las miradas en una mezcla de deseo y hostilidad

hundiste uno de tus dedos almibarados en mi boca

embebido de miel prístina.

 

Sombras humeantes dibujadas por el tabaco

restos de bebida en las copas

amanecer extasiado un domingo

oliendo tu cuello, detrás de tu oreja.

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Mi primera cana

 

Éxodo de la conciencia

guarecerse en el desánimo

en cuclillas.

 

Tímida cana que se asoma culposa

entre recuerdos de un presente que se transforma

se arrullan mis treinta y tres en la arena.

 

Resguardo tus cartas en una cajita azul de madera terciada

como los cuerpos

que se leen

cuerpos que se comen

cuerpos que se devoran.

 

Mastico los versos que hablan de vos

chorreo saliva con letras de amor

descreo de la saciedad.

Tributo criollo a Jean- Luc Godard

Quizás tomemos cerveza

improvisemos el baile Madison en Kusturica

nos arriesguemos a besarnos

impunes ante la mirada de la gente.

 

Fantasmagórica figura

has roto una de mis copas

mi cabeza persiste aturdida en esta ciudad extraña.

 

Desearía que las fotografías se desvanecieran

como una maldición de Luna

o que alguien las arrojara al mar

una tras otra con desprecio.

 

Una taza repleta de café por el “viejito tierno”

nos tomamos de la mano

corremos desaforados sobre el puente de los suspiros

fijamos un nuevo récord.

 

Me vas a escuchar

Fascinado por el cuadro

saturado de vacíos y abandonos

con el goce a flor de piel.

 

Caen los pétalos como lagrimas saladas

responden a las palpitaciones frías de enero

estremecen las pesadillas que anidan en mis miedos.

 

Te consagro con incisivas frases

clavo mis dientes en tu cuello

chorrea la sangre entre mis labios.

 

Te empujo con fuerza para tumbarte sobre la cama

lamo tu cara mientras me desnudo

arrojo frenéticos gritos al universo.

Pasitos de ardilla

Durante un tiempo te observe desde atrás

tus formas femeninas tan deliciosas y a la vez

divertida, como dando saltitos de ardilla.

 

Vivía yo en el departamento de Monte Caseros

presuroso arremetía el paso para llegar al izamiento de bandera

mientras me perdía en ese gracioso andar tan tuyo.

 

Apenas nos hablábamos

hasta que nos descubrimos en un aula

y entendimos que las horas se escurrían

nos entendimos a través de Fito y Charly

aprendimos de las sonrisas cómplices.

 

Creímos, crecimos y morimos ya unas cuantas veces

peleamos y recorrimos algunas calles de la mano

porque cuando tengo miedo reconozco

me gusta tomarte de la mano

y aunque te moleste admitirlo, sé que a vos también.

 

Nunca soñé espejarme tanto con alguien

tus abrazos reconfortan mi alma

como las charlas regordetas de literatura

sabrosísimas como los vinos que nos gustan tanto.

 

Y es que juntos aprendimos a confiar la desnudez propia

al compartir desde el alma

y resguardar el encanto.

SOY

Apenas esbozado tu prejuicio

lo cercenan mis pasos desafiantes

otrora penosos

ahora insurrectos

no pretendas nombrarme, ya no más.

 

Tu contemplación imprecisa

procura  ceñirme

a los marcos estancos de la normalidad

arrebatarme las metáforas

hundirme en la podredumbre estática que tranquiliza.

 

No esperes linealidad en mis versos

si huidizo rehúyo a los sentidos imperantes

mientras las paredes se derrumban

le abro paso a mis latidos

que se desgajan en pisadas fuera del tiempo.

 

Y las veredas ahora también serán mías.

 

Canela en octubre

Un tecito de canela

un octubre que se aleja insomne

airoso

en el calendario de nuestras riñas.

Sos tan chiquito y quejumbroso

cada palillo me recuerda que estuviste por aquí

rondando

al parecer me despierto cuando abandonás mi casa

y me quedo así, remolón.

El día

parece deshacerse tras la cúpula

cuando el reloj marca el instante preciso

en el que empiezo a enmudecer.

Cierro las persianas

me traigo un libro a la cama

y hasta me acuesto sin ropa.