Los muebles me miran

Dar vueltas por la casa con aliento a madrugada

barajar los arcanos y hacerle las mismas preguntas

obtener respuestas con sabor a poco

alimentar a mi gato y tararear canciones.

 

Una bolita de pelos de debajo de la cama

baila un tango con el aire del ventilador

se contornea torpemente hasta desarmarse contra la mesa de luz.

 

Las botas se desatan sus cordones

como dos amantes que se desnudan

se transforman en lenguas vivas

gruesas como mano de hombre.

 

Sobre la cama semidesnudo

describo aquello que no puedo nombrar

los muebles participan de la ceremonia

cubiertos de polvo.

 

 

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Escombro

Un recuerdo sobrevive entre los escombros

flota como barco de papel en un charco

esperando quizás a desarmarse con la lluvia

o que alguien lo pise.

Memoria traicionera  que brota

con un ataque de rabia

y las manos llenas de piedras.

Unos labios en primer plano

dibujan besos contra una ventana

mi alma revienta en mil pedazos

mientras intento resguardar el asombro.

Noes

Las pinceladas húmedas del deseo

lamen la piel por las noches

entre juegos de claroscuros.

Adivino tu presencia y te busco

corroboro con mi dedo índice las ganas

la ansiedad pretende tragarme.

Es un momento

apenas unos segundos para perder la conciencia

y entretenerme en tus noes.

Deambular por tu mirada

robarme tu inspiración

tomarte de a sorbitos.

La fuente vacía

Dedos señalando hacia alguna parte

indicios que desorientan

perderse entre los ángeles de mármol de la fuente vacía.

El regreso anticipado de los pájaros

las ganas de pelearle el tiempo a las agujas del reloj

remover la tierra con la colilla del pucho.

Vomito pensamientos por los ojos

intento disimular mi pánico

mientras pierdo la calma.

 

 

 

 

Como Funes

Memorizo los movimientos de tu boca

se enrieda mi mirada entre las burbujas de la lluvia

y mientras camino con una bufanda bordó de líneas negras

recuerdo cuando me ofrecías fuego en la sobremesa.

Tropiezo con un charco de agua

me quedo un rato quieto en la avenida

para apreciar la sensación

del viento frío en el pelo

que me remonta suavemente a ese pozo profundo.

Tirarme con todo el peso al vacío

erótica entrega de una lengua rajada

de tanto lamer la piel que recubre el goce.

Las cosas que hacías para complacerme

tu atención a mi forma de hablar

mi piel de gallina

la voz susurrante en mi oreja.

Empezar de nuevo

Los platos olvidados en la alacena

reservados para las visitas como el licor

parches que se despegan de su corazón

cicatrices de una maternidad deseada

y no tanto.

Tocar la piel de un hombre

simular distracción mientras planea venganza

dar rienda a sus ganas

estancarse en los rulos del miedo.

El vino en el suelo como presagio

las cruces de buenaventura en la frente

banderas sostenidas por maxilares

sueños que aguardan ser desterrados.

Todo por un botón

Si pudieras ver más allá de los pliegues de tu nariz

entenderías que ese botón suelto de mi pantalón azul

que deambula entre los cajones de mi mesa de luz y la cómoda

representa más que una demanda afectiva.

Entre tus planes no está coser mis ropas

reír despanzados en las barrancas por alguna boludez

escucharme mientras me contradigo quince veces al día.

Y hay rituales que se repiten en la casa

O en cada esquina con semáforo

sin permiso ni recurrencias horarias

allí están para recordarme tu existencia.

Esperar tu mano para cruzar la calle

hacer poses ridículas en el living de casa

lustrar mis botas de cuero rústico

perder la cabeza en el bar.