Pantalón

Con un fuerte hormigueo en los brazos

busco los motivos en el bajo mesada

tratando con cuidado la lavandina

descubriendo broches  entre el limpiador y las latas de pintura.  

Revuelvo el baúl con ropa vieja queriendo encontrar ese pantalón roto, remendado y vuelto a rajar

el que usé cuando firmé el contrato

el mismo que cayó de la cama tantas de veces, sobre el piso de baldosas amarillas.

Doy vueltas y saco para afuera una pila enorme de trapos

bolitas de naftalina con olor a desesperación

esa que antecede a la nostalgia.

Los “Pero”

Cada vez que me levanto dispuesto a salir

el “pero” me respira en la nuca con una fuerza tan grande, tan enorme

que en lugar de alas, en los pies me crecen zancos de madera pesada.

Despreciable, jodido

se inmiscuye en casi todas las acciones del día

boicotea sin parar y resuena en los tímpanos

como las voces finitas.

Visitar a mis amigos, pero la lluvia

ir hasta la verdulería a comprar espinacas, pero el efectivo

dejarse querer, pero tener muy poco para dar.

Entonces me escapo por ese ventiluz que me cuenta del mundo

pienso que no recuerdo el último beso que me diste

O que me diera nadie.

Poemas en la vereda

Hoy es un día muy especial para mí, les quiero presentar mi primer esbozo de escritura: “Poemas en la vereda”. Después de muchos años de recluirme y limitarme a escribir en este blog, también me anime a imprimir algunas hojas y armar una propuesta seleccionando algo de lo mucho que conocen de Lunero Pisciano.

De más está decir que no tengo pretensiones de literato, mucho menos de empezar una carrera de escritor. Soy docente y considero muy noble mi tarea, pero de no mediar algunas intervenciones, la enseñanza suele quedar atrapada por la rutina. El oficio de la transmisión resulta tedioso si no logramos reinventarnos a cada paso, construir nuevas formas de la performance.

En esa búsqueda, fui experimentando con el teatro, la poesía y la fotografía. Necesito crear, es parte de mi necesidad más profunda: jugar con los sentidos y el lenguaje, inventar historias, hacer uso de nuestro derecho al delirio.

Esta selección de poemas pretende poner en valor mi propia voz desde la creencia que todas las personas merecen inventar las historias que deseen y darlas a conocer. Por ello también la elección de este nombre: la vereda opera como una suerte de frontera en la cual lo privado se expande, donde se pone en juego nuestro mundo íntimo, el carácter, la personalidad, vivencias y costumbres. Es también uno de los primeros límites que cruzamos cuando somos niños, el lugar en el que se nos permite jugar, empezar a conocer el exterior, pero que con el paso de los años vamos naturalizando. Una reivindicación de los umbrales como zonas míticas de contemplación y experimentación poética, de encuentro con uno mismo y con los otros.

Si bien es una edición muy artesanal, les cuento que no se trata de nuevos poemas, sino que es resultado de la revisión y corrección de lo que ustedes han leído. Este blog es para mi el primer borrador, lo que surge en el momento de creatividad. Gracias por tomarse minutos para poner likes, gracias por hacerme saber de sus opiniones y sensaciones sobre lo que escribo, desde latitudes tan distantes.

Escribo para vivir, para entenderme, para ser libre.

Simplemente gracias!!