Salir del clóset

Reconocerme poeta entre mis amigos era normal

me sentía arropado

hasta que tomé coraje

decidí contárselo a todo el mundo.

Sentía vergüenza de escribir

mostrarme humanamente desequilibrado en mis historias de Instagram

desnudarme ante los ojos lectores.

Apagué el celular y fui con voracidad a la compu

escuché algunos temas y tarareaba

algo descompuesto, pero no podía vomitar

aún tenía margen.

Por suerte el living es grande y se puede caminar de pared a pared

pienso que es momento de abrir ese regalo del mono de lana

irme a dormir acompañado

celebrando el día del orgullo.

Cielo de vino tinto

El cielo vino tinto

está lleno de espumas y de luces

de un sol que se apaga

aunque no sé si es el paisaje

o mi taza de vidrio con té negro.

Reconozco esa ventana y esa fotografía que es siempre la misma pero diferente

una ama de casa que va al cine a escondidas del marido

el niño que descubre a la siesta un mundo de posibilidades.

Elíptico

Dice el dicho que la mejor defensa es un buen ataque

Emi piensa que en cada heladera deberíamos colgar un cartel que indique: “empecemos por el final”

un recordatorio para evitar la escena, el escándalo y el llanto

el ejercicio elíptico de decir sin decir.

Late fuerte la verdad cuando se reniega de ella

y se la encuentra en cada esquina

en todas las mezquindades.

Hay formas de no ser

evitando el enfrentamiento

aceptando la fragilidad de la lengua

las fobias, los miedos y el abandono.

Sopa

Sigo el camino del hilo de queso, que va de tu pera a la sopa 

pienso en lo bien que me sale 

y me pierdo en el ambiente.

Me va a costar sacar el olor a comida

quiero probar el vino

comer rápido para lavar y acostarme a dormir. 

Cuando deba dejar la casa 

tendré que pintar alguna que otra boca estampada 

salpicaduras, enchastres, manos y pies 

que todavía respiran.  

Mandarinas

Mordes la mandarina para pelarla

porque casi no tenés uñas 

te siento de cerquita ese olor cítrico

te pido un gajito y me das tres

lo rechazo, para que me des uno. 

Los colores de nuestras pieles son tan distintos 

nos divierte mezclarlos para inventar tonos nuevos

pintar cada contorno

hasta que las vecinas golpean la pared . 

Son tantas las ganas

que no me importa acabar en las sábanas una y otra vez

aceptando el sacrificio de lavar con semejante humedad. 

La cama está rota, como con pozos

me gusta conservarla así 

para recordarte cada vez que te vas.