Chila

En Rosario

medio invisible

caminabas como perdida

buscando alguna respuesta.

 

Yo me tiraba en la ducha con la puerta abierta

mientras desde el comedor

me contabas de tu fascinación

por esa novela de Manuel Puig.

 

Fumabas conmigo cada tanto

bailabas poseída

y te gustaba escucharme cantar.

 

Antes que otra cosa

fuiste poesía

pasajera de versos propios

y ajenos.

 

 

 

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