J’essaie

Una ciudad

maniquíes moribundos

y artistas somnolientos

que miran con tristeza el río.

 

Recorro las calles rotas

vestido de extranjería

mientras construyo el deseo.

 

 

Los muebles me miran

Dar vueltas por la casa con aliento a madrugada

barajar los arcanos y hacerle las mismas preguntas

obtener respuestas con sabor a poco

alimentar a mi gato y tararear canciones.

 

Una bolita de pelos de debajo de la cama

baila un tango con el aire del ventilador

se contornea torpemente hasta desarmarse contra la mesa de luz.

 

Las botas se desatan sus cordones

como dos amantes que se desnudan

se transforman en lenguas vivas

gruesas como mano de hombre.

 

Sobre la cama semidesnudo

describo aquello que no puedo nombrar

los muebles participan de la ceremonia

cubiertos de polvo.