Como Funes

Memorizo los movimientos de tu boca

se enrieda mi mirada entre las burbujas de la lluvia

y mientras camino con una bufanda bordó de líneas negras

recuerdo cuando me ofrecías fuego en la sobremesa.

Tropiezo con un charco de agua

me quedo un rato quieto en la avenida

para apreciar la sensación

del viento frío en el pelo

que me remonta suavemente a ese pozo profundo.

Tirarme con todo el peso al vacío

erótica entrega de una lengua rajada

de tanto lamer la piel que recubre el goce.

Las cosas que hacías para complacerme

tu atención a mi forma de hablar

mi piel de gallina

la voz susurrante en mi oreja.

Empezar de nuevo

Los platos olvidados en la alacena

reservados para las visitas como el licor

parches que se despegan de su corazón

cicatrices de una maternidad deseada

y no tanto.

Tocar la piel de un hombre

simular distracción mientras planea venganza

dar rienda a sus ganas

estancarse en los rulos del miedo.

El vino en el suelo como presagio

las cruces de buenaventura en la frente

banderas sostenidas por maxilares

sueños que aguardan ser desterrados.

Todo por un botón

Si pudieras ver más allá de los pliegues de tu nariz

entenderías que ese botón suelto de mi pantalón azul

que deambula entre los cajones de mi mesa de luz y la cómoda

representa más que una demanda afectiva.

Entre tus planes no está coser mis ropas

reír despanzados en las barrancas por alguna boludez

escucharme mientras me contradigo quince veces al día.

Y hay rituales que se repiten en la casa

O en cada esquina con semáforo

sin permiso ni recurrencias horarias

allí están para recordarme tu existencia.

Esperar tu mano para cruzar la calle

hacer poses ridículas en el living de casa

lustrar mis botas de cuero rústico

perder la cabeza en el bar.

Pochoclos y panchos

No me importa lo que piense la gente
quiero una familia
llevar los chicos al circo
pasar frío
comer panchos y pochoclo.
Somos una familia, tal como somos
mi mamá era una perra pero estaba siempre en las sombras y los defectos
papa era un fantasma ausente
pero somos una familia.
Los que somos y los que fueron
honramos a quienes corresponde
nos agarramos de la mano y nos cuidamos
yendo de la casa al campo o viceversa.
Dos botellas de vino y una confesión inesperada
la necesidad amorosa y las manos limpias
entre la otra orilla que te pretende
y mi culpabilidad latente.

El ventiluz del baño

Dos ojos que persiguen vaya a saber qué cosa

un ventiluz de baño que no deja ver

confunde la noche con el dia

el amanecer con el atardecer.

Los colores se vuelven más intensos

los labios deambulan como en espiral

buscando un sorbito de creatividad.

Hay fotografías que se parecen tanto al deseo

acercan peligrosamente la fragilidad hacia el límite

estiran la piel y dejan marcas

como cicatrices o estrías.

Un lunes cualquiera

será un día perfecto

cuando el reloj marque las diez

y vos sigas en mi cama.