Canela en octubre

Un tecito de canela

un octubre que se aleja insomne

airoso

en el calendario de nuestras riñas.

Sos tan chiquito y quejumbroso

cada palillo me recuerda que estuviste por aquí

rondando

al parecer me despierto cuando abandonás mi casa

y me quedo así, remolón.

El día

parece deshacerse tras la cúpula

cuando el reloj marca el instante preciso

en el que empiezo a enmudecer.

Cierro las persianas

me traigo un libro a la cama

y hasta me acuesto sin ropa.