Lo inconsciente

Manos. Algunas manos recorren mi cuello. Son muchas manos las que me abrazan desnudo. Manos de mujeres, manos de hombres. Oprimen con fuerza. Acarician delicadamente. Muchas manos. Apenas puedo distinguir la suavidad tersa de lo femenino con los peludos nudillos masculinos. Una mano blanca y gruesa, con dedos largos me tapa la boca. Me encuentro sentado sobre una silla desnudo, rodeado por un montón de manos que me retienen intentando darme placer, presionando, hurgando, sacudiendo, pellizcando. Mis pupilas se dilatan. Estoy inmobilizado por la fuerza de las manos. Enmudecido. Una gota recorre mi ojo derecho, lo cierro. No hay luz, estoy empapado en sudor mientras siento el extremo. Lamo los dedos que tapan mi boca. Uno de ellos juega con mi lengua. Me sigue costando conciliar el sueño.