Man Ray

El desgarramiento siempre me queda a mano

se apodera por tramos de mi negación

si al pasar por la esquina de Alsina y Villaguay te recuerdo

en esas flores blancas que sonríen boquiabiertas

a la luna, a la noche.

Ya en casa, perdido

me mira el soldado de plástico que reposa en la cómoda

acurrucarme sobre mis espaldas mientras recito

te pienso

te invento entre líneas.

La tinta otorga corporeidad al deseo en la dilación de las horas

delato mi curiosidad ante tu mirada desprejuiciada

de tantos desnudos imprudentes.

Retraído ante la tirantez del desvío    desenrrollo mis tinieblas mientras me tocás desde lejos

con tus ojos creativos tan lúcidos como perdidos

tan invasivos y a la vez distantes.

El vino me habla de vos mientras inerte me dejo caer en el sofá

lo escucho elocuente y presagioso en sus augurios de encuentro

mientras la alergia estival se apodera de mis extravíos.