Un amigo que inspira libertad

Creativo y de manos intrépidas

de escritura incorpórea y delicada

las mujeres te tienden las sábanas los viernes

y te acurrucás sobre ellas un tanto arisco

desarreglando los pliegues obsesivo

te das vueltas con sonoridad tenue.

De escucha piadosa y enternecida

no te detienen los tropiezos

e insistente afrontas la cobardía

de buscar más allá de las caricias

un piecito que se moje en el río por las tardes lánguidas.

El ayer se fue tras nuevas melodías

y la memoria se colmará de palabras anodinas

cuya armonía elíptica enriquecerá tus frases

con la obstinación de quien resiste los asaltos

y reflexiona sobre su esencia.

Percibo embriaguez poética

en tus relatos diáfanos que me deleitan

sobre cantoras morenas afrancesadas

y amores que enaltecen.

Confío en tu resistencia a la oquedad

tu capacidad analítica tan llena de figuras retóricas

creo en vos cuando creces expectante

preferiblemente turbado e inquieto

que adormecido frente al mar.

Desplegando las alas por París

Mujer curiosa que detiene la lluvia

desafiante ante el impávido cielo europeo

apenas puedo imaginarte por las calles de París

rozando con la punta de tus dedos la llovizna.

Te deseo mujer cautiva

de paisajes lejanos y sabores y aromas

retornando diferente de la que partió, desconocida.

Se busca y se encuentra, perdida

descifrando con sus pies andariegos

lenguas y frases entrecortadas

sin barreras en el alma

predispuesta al sol y engalanando con su sonrisa de niña

algunas vidrieras empañadas.

Los recuerdos que te acompañaron hasta aquí

se esfumarán ante nuevas historias

de un recorrido que recién comienza.

Volverás a trazar

un mundo con fragancias lumínicas

pisoteando charcos

por las calles parisinas que espejadas te devolverán

a estas tierras que te anhelan

mágica e intuitiva.