Me gusta verte llegar a casa

Huidizo y sin cobijo

resbalo por los días

escondido entre despertadores insistentes

y almohadas blancas.

 

Transcurro sobre mis pálidos ojos tibios

las noches extenuantes

de burbujas y encierro

felizmente ensimismado

desvariando entre carrozas funestas.

 

Noviembre otoñal que se despide

desafiando la lógica del cosmos

y un sol oculto

sombrío y pesaroso

se divierte y juega con nosotros dos

se escabulle entre besos desgarrados que no están.

 

Espero la unión de nuestros labios

y te siento tan dentro de mí

que entredormido mi piel se despeina

cuando intuyo tu ingreso vespertino

arrebatado y desbocado

se restaura mi estoicismo

y nos envolvemos

trocados por fugaces centellas caníbales.

 

 

 

 

De patitas anchas

 

Vocecita en el teléfono

resuena detrás un altavoz

tan niño

lleno de mieditos y sueños

a la distancia

de patitas anchas

manitos llenas

y encantamiento

 

Intuyo que me reconocés

a la distancia

porque las almas ya están vinculadas

y cuando hablás

te saludo conmovido

y me contás

de los pescaditos.

 

Yo te pregunto

niño sabio

si presentís con inocencia

de la persistente y silenciosa compañía

que nos une tanto

a la distancia

y que la vida nos ha ungido

de una vez y para siempre.

 

Definiendo el vacío

Vacíos

Grises, nefastos, aburridos

tediosos, extensos

lentos, carcelarios

inhibidores del ser

extenuantes, agotadores

negros, bucólicos, mortecinos

domingos en silencio

locura nefasta de repetitivos movimientos

apáticos

malabares interminables

equilibrista desprovisto e improvisado

sobre el cordón de la vereda

mientras grises adoquines

me inundan la mirada

y compadezco a los pasajeros del tren

los observo con desprecio

desde mis vacíos estridentes.

Un vacío tan lleno de abandono

Me quejo del vacío

destierro de mi lugar los restos

me pierdo sigiloso

me inundo y me lleno

extasiado de abandono

porque no es vacío

no

es abandono

querer estar en tu lugar

junto a vos, conmigo

no quiero, no puedo

pensar o decir más

ni enloquecer por las tardes

 

Los senderos me han retraído

persuasivos

de a poco

hacia el final del arcoíris

para salvarte

inmóvil

de tantas lunas moribundas

fuera de mí

porque no

no es vacío

es estar colmado, saciado

 

Minimizo sueños etéreos

para vaciarme durante la distancia

y volver a completarme

rellenarme en tu regreso

porque aquí no estoy

no soy más

yo

quien quiero

apetezco poesía

porque no

no es vacío

es abandono.