Corazón tierno

Como podré tolerar las ausencias tan presentes, si los días inmensos resultan escasos para tanto sentir. Y me quedo enmudecido, turbado junto a mi corazón tierno mientras contemplo lo que no me das, aquello que no me alcanza y que te llevas en silencio tras tus pasos perdidos por los campos. Prados en los que permaneces y de los cuales no querés escaparte. Nada es mucho y todo resulta tan breve, que quizás tardíamente entiendas los secretos del mar. Recién allí las voces del mañana te traerán hasta este rinconcito resguardado para conprender los reproches que tus demandas hoy no te dejan ver. No me conforma la nada, la asedio con interrogantes mientras acurrucado le consulto con palabras entrecortadas a mis ángeles sobre la precisión de los deseos y la existencia de las miradas que ésta tarde no me has dado.

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Oriónidas

Si de tanto esperar adormezco

entre los matices de mis recuerdos

amordazado con los dientes apretados

sueño

sueño entre líneas

mientras contemplo

lluvia de estrellas

en noches tan absurdamente despejadas y claras.

Oh memoria

cuándo me darás respiro

para poder volver a mirarme

y no desfallecer

esperando sus besos

entre suspiros largos

y las ventanas tan abiertas al cielo.

Sosiego transitorio

de sabernos

entrelazados por Oriónidas

en alma

esta noche que la distancia

impone con fuerza

su ley.

Sabores ausentes

Perplejo me hundo entre las olas

que a ritmo intenso mojan mis pies

Y vienen y van

por las orillas de la playa

mientras extraviado me pierdo

juntando caracolas marinas

 

Los vientos arremeten contra mis utopías

y uno tras otro

mis castillos de arena perecen

ante la voracidad tan atestada de libertad

de un mar nutrido

de esencias vitales

coloridas

 

Oscilantes nos mecemos

entre lunas y soles

abrigados y protegidos entre nuestros brazos

pero dime amor

en esta tarde primaveral

tan llena de sabores ausentes

expectantes vainillas y limones

¿cuánto falta para volverte a ver?

Miradas apócrifas

Carencia que enloquece

persigue

enceguece

agudiza los sentidos de oralidad

para preservar la falta

ante la contemplación curiosa

 

Desde una mirilla vislumbro

con los sentidos agudizados

miles de ojos

perturbadores

inexistentes

mis propios ojos

apócrifa lucidez inquisitiva

de quien rehúye a la memoria del presente

y encubre sigilosamente con recelo

su privación

 

No mires las ausencias

desconocidas por mi razón

no corras el velo traslúcido

de un inconsciente suspicaz

que latente se refriega en mi corazón

y se anuda entre los miedos.

Las aguas de mi carta natal

Me diluyo

me enchastro

me contengo

entre surcos de tierra

me evaporo

me inmiscuyo

me encojo

convertido en elemento penetrante

me derrito, me inundo

me incorporo

nutrición viva

fusión de rocíos

escarchas nocturnas al viento

soledades húmedas

sueños salpicados de realidad

circunstancias empapadas de pretensión

acuosa emocionalidad azulada

regados valles fértiles

promesas ambulantes bajo llovizna gris

tonalidades presuntuosas

tristes párpados azorados de sensibilidad

atesoradas aves

proclaman libertad

entre vaivenes de aguas mansas

y bravuras de mar.

Destellos de Luna

Me escondo entre gritos

aturdido

esquivando el silencio

desenrollando ovillos misteriosos

desempolvando fotografías amarillentas

cicatrizo el árbol de lilas

sobre una hamaca improvisada

de niño trémulo y entrometido.

 

Redescubro maneras de honrar

ancestros sabios que me preceden

palpitando en cada uno de mis nombres

me nombran once

número maestro

de energías que perduran y enaltecen

la luz que me inunda

entre mares y destellos de Luna