Caricias torpes

Avidez saturada de Luna

sobre el vientre húmedo de mis latidos

asomado al borde de una ventana abúlica

bajo un cosmos de imágenes borrosas

Deliro

sobre las líneas de tus manos

leo destinos en ellas

y me derrito ante el aleteo eterno

que nos ha investido una y mil veces.

 

Embebernos de apetito

en las oscuridades hostiles

enmudecidos por la lejanía de nuestras bocas

vendas gruesas

reforzadas

impiden la mirada

y en espléndida locura me entrego

me desparramo

sobre abrasivos y erráticos pensamientos.

 

Abstraído le confiero a la escritura

la salvación de mi angustia

ocupar los tiempos intentando

cubrir de ropaje mis frases frías

rememorando tus caricias torpes

sonriendo al encontrar vestigios

de tus pasos en mi habitación.

Vez primera

Por primera vez

por descubrimiento

puedo volar

en vos

interior alma mía

 

Con tus manos

sostenés un pajarito

arrojás semillas de girasol

entre nuestras patitas

se alimentan las aves

y abrevan ilusiones

 

 

Dulce durazno en flor

escucho tus historias

de ojitos cansados, taciturnos

verosímiles

entre incontables frases halagüeñas

me seducís

mutua, persistente y heroica

dependencia olfativa

 

Balbuceos inentendibles antes de dormir

narraciones matutinas

de sueños nocturnos

caminamos por la calle de la plaza

mientras untas mis mejillas

con la suavidad de tus manos

para que perciba su temperatura

y me mirás

y me decís que tenés frío

y querés besarme

y me lo decís con imprudencia

 

Vas y venís

desapareciendo

contabilizo los segundos

extraviado

tras la puerta gris

como quien mira absorto el caminar de las hormigas

desprovisto de orgullo

me entrego

al vacío

 

Apucherado y caprichoso

reflejos exiguos

atolondrados

enmudezco como piedra

enredado en una madeja de huecos

apenado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dos corazones en domingo

Siempre intuí tu corazón herido

palpitando a ritmo brusco

perdido en la costa

en el monte

sobre una yegua amarronada y tosca

salvaje

 

Bastó un instante

fortalecidas pupilas se entrecruzaron

acuosas

cobijo recíproco

entre verbos conjugados piel

presente continuo

nutre

alimenta

el libro

el libro blanco

de poemas pendientes

 

Extraviado entre sábanas limpias

permanezco en tus manos aniñadas

se extienden agigantados mis brazos

no te vayas

amor

Tus árboles

Es magia lo que emerge

cuando nos miramos fijamente

y cual destino iluminado

el universo nos protege

halo invisible lleno de espumas

lucecitas navideñas

alguna luciérnaga airosa

se paseaba entre nosotros

en las noches de enero

mientras me contabas de tus árboles

 

 

Tantas veces sorteamos dificultades

la energía fluye

destraba

en la intuición mixta

compartida

potencia al ensamblarse

místicamente y sin racionalidad

como aguas calientes

calentitas

una horda de fuerzas impetuosas

 

Las voces de tu casa me recibieron apacibles

y una paloma

eterna

constante

quiromántica

tejió señales consagradas

entre arroyitos y sauces.

Equinoccio

 

 

Atravesé las distancias

anhelaba estar nuevamente en tu casa

con algo de arritmia

me dirigí apresurado a la habitación

enmudecido

dos, tres, cuatro pasos

los ví al cruzar la puerta de entrada

estaban ahí

no pude evitar sentirlos

eran rojos

rojos que se entremezclaban

con lilas y bermellón

astro rey

que se evadía entre los campos

metáfora de mí

que me escondo

prohibido tras la ventana

por ser enmascarado amante

 

 

En breves minutos

una cortina de claroscuros

blanca

la víspera de medianoche

cubierta de estrellas

acurrucados

en un sofá viejo ante el chisporroteo de maderos

ardían

ímpetu primaveral

despidiendo un último frío

el frío de los cuerpos ante la distancia

 

Semidesnudo salí

cubierto de luz de luna

a buscar leños

no

no me hables

no me mires con extrañamiento

déjame contemplar el instante

me detengo contra la pared

fijo mi oído contra ella

pido que mires mi sombra

bajo la luz exigua de la chimenea

que una vez más nos desvela

entre fantasías

besos precipitados

y plegarias

regadas con tierna esencia

a la espera de un nuevo sol.

Pirañas

Entre frescos y soles

me paro en la arena insidiosa

hay pirañas

No están los pececitos naranja

en el miedo

en la sombras

hay pirañas

Ávidos y puntiagudos dientes

huraña

madre

Devoran y fagocitan

sólo hay fauces bajo el agua

amor piraña

sometimiento

devenir piraña

entre faroles y soplillos

en tardes de tobogán y hamacas

en las máscaras

en un beso

hay pirañas

Frases enmudecidas

Las calesitas permanecen cerradas en las plazas

mientras errantes aparecidos deambulan

en noches abúlicas y melancólicas

y se hace necesario respirar

caminar sin rumbo

porque las palabras han muerto

y la garganta enmudece a gritos

gritos espasmódicos

que añoran ser descorazonados

álgidos y atolondrados

 

Deseo escupir a mis lectores

y vomitarles mi tormento

desahogo insípido

para sucumbir ante la paz

de quien escribe anónimas frases

preñadas de sentidos esquivos

 

¿A quien le importa mi desasosiego?

si con desvelo repito insaciablemente

los rituales del extrañarte

cuando estás

y no estás conmigo

en cuclillas contra la pared de mi baño

transcurriendo escenas oscilantes

entre euforia y pesadumbre

en un film detenido en el tiempo

como blancos y negros que se alternan

amordazados.