No me sigas

Intento conversar con tu alma

rígida me persigue con ojos estáticos

me asusta su afonía

la interpelo

le reprocho fantasmales traiciones.

Muda se traslada tras mis pasos

acrecienta su vigilancia ante mis traspiés

me sermonea si me vuelvo piel

esconde mis zapatillas e intenta retenerme inmóvil

sin cuerpo, sin deslices.

No admite secretos

reprocha mis desatenciones

sonríe cuando la percibo.

Se posa en el lado izquierdo de mi cama

espera que me duerma para abrazarme

y es el único instante en que sus párpados se relajan.

La puta de los miércoles

Los miércoles vuelvo a casa encandilado

por el perfil de la misma puta

en la esquina de la terminal permanece apática

aguardando sedentaria en el mismo umbral.

De media cola en su pelo desteñido

a veces comiendo de parada

colectivos y peatones a la redonda

clientes ficticios y muecas de abandono.

Nadie tramará junto a ella su destino dorado

torpemente la invitarán a desvestirse

sin promesas insólitas o absurdas.

Hechizo nocturno de escritura

deseo ver a la puta

hamacarse levantando al unísono las piernas

caminar junto a alguien tomada de la mano

perderse en sueños y reír a carcajadas.

Enmascarado la observo con detenimiento efímero

reconstruyo halagos en su rostro de mujer desahuciada.

No me gustan las tormentas

Las tormentas me quebrantan

Los vientos nocturnos me marean

Hieren los departamentos en torre

Que resguardan ojos perdidos en medialunas.

Añoro luz ante mis balbuceos

Reiteradamente el sol se retrae y me antojo rebanadas

De otoños, de lamentos y de Benedetti.

Me hago chiquito para disimular

Como un diminuto liliputiense

Minúsculo como enanito de cuentos

Que apenas ocupa un espacio breve

En una cama abrumadoramente anaranjada.

Mis ventanas son tan transparentes

Que traslucen estampas dactilares

De pulgares que recogen pestañas desgajadas

Y reliquias de luna llena.

En mi pequeñez me asomo levemente

Entre unas cortinas de color maíz

Para oler el aire fresco a través del vidrio.

Como muñequito artesanal de feria

Espero efusivo que la rueda reinicie su vuelta

Y el alba me reconozca borroneando

Mis trazos rudimentarios de duende.